Cuando las ideas se comen el cabello…


Creo que con el paso de los años las mujeres vamos soportando menos el cabello largo, hemos de dejar de vernos como un objeto de deseo y más como un símbolo de inteligencia -dice la sabía filosofía anónima femenina- entonces decidimos deshacernos del peso extra que carga la cabeza para liberarla ante las intensas vibraciones del universo, así vamos acortándolo de pulgada en pulgada mientras más nos descubrimos el cuerpo y sus placeres, sus orgasmos, físicos y espirituales, bohemios y de amor. Musicales, literarios, cinéfilos, gastronómicos, nostálgicos, bíblicos, cada vez más públicos y menos privados. En las fotos ya no parecemos provocativas sino satisfechas, menos ansiosas y más plenas, sonrientes y no con la boca fruncida a modo de beso, ya no hay besos fotográficos cuando ahora sí se dan de a de veras.

De esta manera hemos llegado al punto en que preferimos vernos más felices que atractivas, mejor, entonces, radiantes e inasibles. El cabello va reduciendo su importancia, hasta que por fin aceptamos que aunque nos enmarca el rostro, disimulándonos los pómulos y la nariz, el 85% de las veces estorba, se enreda, se quiebra, se seca, se enoja y no se deja peinar. En ese 85% de las veces deseamos estar pelonas, ese mismo porcentaje de nuestra víscera y nuestra alma, desea también un hombre varonil que nos tome de la recóndita hendidura entre los pechos y la cintura; deseamos un chocolate blanco suizo, una clase de cábala, una base Clinique que nos haga lucir frescas, una Guinness , un libro de Baudelaire, un disco de Tom Waits y unas medias de red que no se bajen aunque no se traiga liguero. Es por eso que creo ver en todos lados, guapas y maduras damas de refinado cabello corto; no me creo aquel imaginario colectivo que las tilda de flojas, o que hace pensar que el largo hasta el hombro solo es para las jóvenes, yo, en cambio, las veo sabias, sin complejos y sin complicaciones: valientes.

Anja Rubik by Knoepfel & Indlekofer for Vogue Paris

Texto: Daniela Dávila

Danielaesamor 

Querida…


Responsable libre expresión.

Ejemplo epistolar de prosa madura, real y sobretodo conmovedora.

Que mueva sus fibras, aquellas que conectan el cerebro con el alma.

Querida Paulina Peña Pretelini

martes 6 de diciembre de 2011

Por: Héctor Zagal

No tengo el gusto de conocerte personalmente. No sé cómo eres, desconozco tus cualidades, tus aficiones, tus intereses. Entiendo tu molestia al escuchar las críticas a tu padre, Enrique Peña Nieto. Son gajes del oficio. Deberás irte acostumbrando a los ataques contra él. En una democracia, la crítica es un ejercicio fundamental. Tu padre es una figura pública y, por ende, sus actos serán juzgados con rigor. “¿Por qué son tan duros con él?”, te preguntarás. Bueno, los funcionarios públicos ganan mucho dinero. Hay miles de personas dispuestas a sufrir críticas y cuestionamientos con tal de figurar en la nómina oficial. El sueldo bien vale esos golpes. ¿No?

Pero no es de tu padre de quien quiero hablar, sino de ti. ¿Te confieso algo? Me aterra que hayas utilizado la expresión “hijos de la prole” como un insulto. Insisto, es disculpable que te enfades por la burla hacia tu padre. No me asustaría que los llamaras “babosos”, “tontos”. Es más, no me preocupa el que nos hayas llamado “pendejos”. En cambio, no se puede excusar tu menosprecio a los hijos de los trabajadores, de los obreros.

¿Oíste del escándalo de las Ladies de Polanco? Descalificaron a un policía llamándolo “asalariado”. Algo similar hiciste tú: descalificas a la mitad del país por su condición social. ¿Qué tiene de malo ser hijo de un obrero? Sabes, yo soy nieto de un minero, un proletario. No me da vergüenza decirlo. ¿Te avergonzarías de tu padre si fuese un vendedor de tamales o un plomero?

Tu padre, que ha leído la Biblia, te puede recordar una frase de Jesús en el Evangelio: “De la abundancia del corazón, hablará la boca”. Sin pretenderlo, con tus palabras has revelado tu clasismo. Desprecias el trabajo manual. Minusvaloras a quienes se mantienen con su esfuerzo. ¡Qué tristeza que así piense la hija de un candidato presidencial!

“Hijos de la prole” son, en efecto, quienes estudiaron en escuelas públicas, quienes utilizan el metro, quienes no comen cortes argentinos ni quesos españoles, quienes no utilizan zapatos de miles de pesos, quienes no se atienden en el hospital ABC, quienes no viajan en helicóptero. Los hijos de la prole, por el contrario, deben de hacer largas horas de filas en las clínicas del seguro social, deben de comer carbohidratos (tortillas), deben de estudiar en salones sin computadoras, deben de apretujarse en los transportes públicos. Los hijos de la prole, querida Paulina, ganan en un año lo que tu padre gana en una semana.

Cuando leas estas líneas haz el siguiente ejercicio. Revisa lo que llevas puesto encima: perfume, cremas, desodorante, ropa, zapatos, celulares, aretes. Suma el total.  ¿Sabes que traes encima más de lo que una indígena gana durante un año de trabajo duro?

Paulina, me da terror que pienses así. Tu lapsus reveló tu “realidad”: vives en una burbuja color de rosa. “Hijos de la prole” no es un insulto, sino un título honorable. Este país, que tu padre aspira a gobernar, depende de los obreros, de los campesinos, de los empleados, depende de esas personas a quienes menosprecias.

Ojalá este gravísimo desliz, no sea fruto de la educación que recibiste en casa. Ojalá y sea culpa tuya, fruto de tu arrogancia (tan propia, eso sí, de la clase alta mexicana). ¿Qué será de México si lo llega a gobernar una persona que desprecia al proletariado?

Mira Paulina, me parece que por tu bien, debes inscribirte en una escuela pública, reducir tu escolta al mínimo, tomar el metro en horas pico, y ponerte a trabajar. Por si no lo sabes, muchos de los “hijos de la prole” se pagan sus estudios con su trabajo: los hay campesinos, vendedores, obreros. Algunos trabajan desde niños (ojalá no fuese así, dicho sea de paso).

Paulina, has puesto en riesgo el futuro político de tu padre. Pero lo que es más grave: si los jóvenes pudientes de México piensan como tú, ponen en peligro en riesgo el futuro de México.

GRACIAS Héctor Zagal, por tu elegante forma de decir lo que todos queremos.

Fuente: http://www.noticiasmvs.com/blogs/el-banquetazo/querida-paulina-pena-pretelini-807.html

Gente Como unO


Hola, hoy les vamos a recomendar una excelente novela escrita  por el doctor Héctor Zagal,  el título es ” Gente como uno”,  las palabras o reseñas que se pudieran dar de este libro se quedan cortas al ver el Trailer oficial de la novela, algo innovador  en la industria editorial mexicana, y que sin duda nos dejó con un grato sabor de boca, disfrútenlo:

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Los invitamos a ver el detrás de cámaras desde el facebook de  Gente como uno  .

D a m i a n M a r l e y


Hola, hola amigos de La Yayá, les deseo bonito jueves lleno de creatividad. El día de hoy voy a tener el chance de ir al concierto de Damian Marley en México; mismo que se llevará a cabo en el centro de exposiciones Bancomer en el DF a partir de las 20:00 hrs, y prometo que la próxima semana les compartiré la reseña.

Damian Robert Nesta Marley Breakspeare, nacido el 21 de julio de 1978 en Kingston, Jamaica, es un ganador de 3 premios Grammy por su trabajo como artista de roots reggae y dancehall, y si no has escuchado nada de su trabajo como músico, lo puedes ubicar por ser  hijo de una de las grandes leyendas musicales del siglo XX: Bob Marley. Te comparto el video de una de sus canciones más conocidas “Welcome to Jamrock“:

Pencil Vs Camera


El mundo desde tu propia perspectiva. Ben Heine crea imágenes a partir de fotografías y lápiz. Darle vuelo a la imaginación y sacar las situaciones de contexto, quitarle lo ordinario a la vida. La imaginación liberada y corriendo por las venas, transportándose a través de los brazos y desembocando en grafito sobre una imagen de la supuesta realidad en que vivimos día a día.

 

 

 

http://www.benheine.com/index.php

S o m e w h e r e


Jueves bonito, jueves de estar aquí pero pensar allá. Todos tenemos días en los que parece que nos encontramos sentados en el papel de espectador mientras vemos nuestra vida pasar, misma que pierde sentido en volátiles momentos de cuestionamiento. ¿Qué hago aquí? ¿a dónde voy? ¿por qué? ¿en qué momento inició? si es que ya lo hizo. Nos aferramos a recuerdos, personas, momentos que ya fueron, y así seguimos horas, días, meses, años. Muchas veces nuestro disfrutar llega después, se presenta impuntual y nos crea un desfase entre el vivir y el sentir, y sin sentir, ni siquiera sabemos si se puede considerar vivir.

Les recomiendo para esos días, la película “Somewhere” dirigida por una de mis favoritas, Sofia Coppola. Esta película estrenada en el 2010 narra la historia de Johnny Marco, un actor estadounidense quién recibe la visita de su hija Cleo en medio de un dilema existencial ambientado en el hotel Chateau Marmont. La relación de ambos es presentada de manera única; una película con todo el particular estilo de Coppola, quien definitivamente transmite las emociones de una persona cuestionándose en cierto punto, todas las acciones que lo llevaron ahí, para darse cuenta, que él ni siquiera las vivió. Para agregarle un extra al atractivo de la película, Phoenix, Foo Fighters, y Julian Casablancas forman parte del soundtrack, aquí les dejo una probadita.

“Sit me down,
Shut me up,
i’ll calm down,
and i’ll get along with you …”